…hasta que enfrenta el miedo a perderlo para siempre.

Hola, soy Boris. Tiendo a ser obsesivo, perfeccionista, planeador estrella y rara vez saco todo lo que está pasando por mi mente. (De hecho, esto es un intento de hacer eso mismo) No creo en el destino, a menos que al decir destino te refieras al camino que cada quien se crea. Soy animalero, noble, me gusta consentir a las personas que amo y, si la genética sirve de algo, mi papa siempre tendrá más cabello que mi hermano y yo. Juntos. (Que le hacemos?) Para echarle más betún al pastel, controlo la mayor parte de mis impulsos.

Recientemente, me vi obligado a enfrentar uno de mis miedos más fuertes: perder a la gente. No me refiero a la muerte; después de todo, ese es el final del camino y no puedes hacer nada al respecto. (En caso de que si puedas hacerlo, avísame y ponemos un negocio a la de YA.) Me refiero a perder a personas cercanas en el ámbito sentimental.

Tuve que enfrentar el cambio inmediato, pero no sin tener varias repercusiones. Dado que ese era el Gran Kahuna™ de mis temores, abordar – o más bien, enfrentar – los demás fue sencillo. Temor a verme pelón? Chinguesumadre (palabra náhuatl que expresa sentimientos similares al “ora ya,” “ya encarrerado el ratón…” y demás variaciones) me rapo. Temor a cantar en público? Chinguesumadre, pobres de los gueyes en la oficina. Temor a hacer el ridículo? Bueno… mis habilidades de cantautor son, siendo optimistas, no tan malas, pero no me veo siendo contratado por Sony BMG por eso. Por si no quedo claro, he hecho el ridículo varias veces. Y esto es nada más la punta del iceberg en cuanto a los temores que he tenido que enfrentar.

Considerando todas las barreras que he derribado últimamente, he llegado a las siguientes conclusiones:

• Yo hubiera sido el peor Jesús del mundo. Honestamente, de poder convertir el agua en vino, estaría armando unos reventones que harían ver a Ibiza como retiro espiritual para personas de la tercera edad.
• Si fuera barista en Starbucks en vez de ser consultor, ganaría mucho menos y tendría las pupilas dilatadas todo el tiempo. No, todavía no llego a ese punto, pero gracias por el comentario y la preocupación.
• El orgullo es, por definición, la cualidad más estúpida del ser humano. (Sí, estoy consciente que a veces sirve de algo. Pero fuera de gritar “Unga unga yo fuerte oponente ser débil unga unga” mientras te golpeas el pecho, o el caminar como si nada después de haberte dado el madrazo de tu vida… no tiene mucho caso.) No hay nada que nos detenga más que esto. Ejemplo hipotético: un chavo conoce a una chava. Se gustan, se encantan, etc., pero por obras del destino (es un decir, déjame en paz) la chava tiene que verse fuerte con sus conocidos, para luego entablar conversación cuando no hay nadie que pueda opinar. En inglés, yo diría WTF? Pero dado el hecho que estamos en español, me veo obligado a decir… que carajos? Si el chavo quiere a la chava y la chava quiere al chavo, que tanto le buscamos? Todo lo demás se torna 2º plano y, cualquier problema puede ser resuelto; menos la muerte – en cuyo caso, vuelvo a mi punto anterior: si puedes hacer algo con esto, vamos a hacienda ahorita mismo.

No soy perfecto… pero me conformo con ser perfecto (o cercano a esto) para una persona que permanecerá anonima. Puedes leer entre lineas si así lo deseas, pero no hay mucha necesidad. (Y… sí, ahora se lo que tenía.)